jueves, 10 de mayo de 2012

El monotema

Se despega de la bata blanca del cuidador y después deja caer una mirada fofa por el patio de butacas. Otra vez son todo gente con corbatas. Tras de sí, la pantalla negra con la línea luminosa y, delante, cuatro botones  nuevos: uno rojo, otro amarillo, otro verde y el del final burdeos; su color favorito. Así que esta vez ni siquiera duda: en medio de la expectación extiende el brazo peludo y presiona este último. Plof. Pues vaya, parece que ha acertado porque de golpe se encienden luces de colores, suena la sirena y todo el mundo se vuelve como loco. Unos apuntan cosas, otros llaman por teléfono... La línea luminosa que marca los precios empieza a subir como un cohete y él, con importancia, hace un canutillo con el morro. Después, en medio de la algarabía, el cuidador lo baja de su butaca y se lo lleva, con ese bamboleo tan gracioso, otra vez directo hacia su jaula.

1 comentario:

  1. Muy buenas imagenes. Me encanta lo de hacer un canutillo con la boca. Abrazos

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